El sistema de regulación de la calefacción permite ahorros significativos. Éste se puede realizar con válvulas termostáticas, termostatos programables y sistemas domóticos.

Las necesidades de calefacción de una vivienda no son constantes ni a lo largo del año ni durante las veinticuatro horas del día. La temperatura exterior varía, aumentando gradualmente desde que amanece hasta las primeras horas de la tarde para luego descender. También unos días son más fríos que otros y no todas las estancias y habitaciones precisan el mismo calor. Incluso hay espacios, como las cocinas, que tienen sus propias fuentes de calor y requieren menos calefacción.

Para la confortabilidad es importante disponer de un sistema de regulación de la calefacción que adapte las temperaturas de la vivienda, establecimientos de Hostelería, oficinas o comercios a nuestras necesidades.

La legislación exige que las instalaciones individuales tengan un termostato y que las colectivas de caldera central tengan un sistema de regulación para el control de la temperatura del agua, en función de la temperatura exterior.

Válvulas termostáticas

Para los sistemas de caldera y radiadores de agua caliente, un procedimiento sencillo para mantener la temperatura deseada en cada una de las habitaciones consiste en la instalación de válvulas termostáticas sobre los propios radiadores. Estas válvulas tienen varios niveles de ajuste, en función de la temperatura deseada, abriendo o cerrando el paso de agua caliente al radiador, según corresponda. Estos equipos, además, aprovechan las ganancias gratuitas de calor emitidas por cocinas y baños o, simplemente, del calor transmitido a través de los acristalamientos. Un buen momento para sustituir las válvulas corrientes por las válvulas corrientes por las termostáticas es cuando las viejas funcionan mal o comienzan a tener fugas.

Para aquellos casos en los que la vivienda esté vacía durante un número de horas elevado es interesante utilizar un termostato programable, en el que se pueden fijar las temperaturas en diferentes franjas horarias e incluso para fines de semana o días especiales.

Los reguladores programables

Para la instalación de los reguladores programables no se precisan obras y su precio en el mercado es fácilmente amortizable por el ahorro que se obtiene. Un procedimiento sencillo, al alcance de todos, es bajar la temperatura del termostato en 4 ó 5ºC cuando nos vayamos de casa por un periodo prolongado y volverlo a subir cuando lleguemos.

También existen en el mercado sistemas de control y regulación centralizados, los sistemas domóticos. Estos permiten diferenciar distintas zonas, registrar y dar la señal de aviso en caso de averías y también integrar funciones de seguridad contra robo, de confort y manejo de equipos, incluso a distancia.

La temperatura a la que se programe la calefacción condiciona el consumo de energía del sistema de calefacción. Por cada grado que se aumenta la temperatura se incrementa el consumo aproximadamente en un 7%.

La medida adecuada para ahorrar energía, en condiciones normales, es encender la calefacción por la mañana y apagarla por la noche, salvo en zonas frías. Ya que el calor acumulado en la vivienda suele ser suficiente, (especialmente si se cierran persianas y cortinas) para mantener por la noche, en los dormitorios, una temperatura confortable de entre 15 y 17ºC. Aunque la sensación de confort sea subjetiva, se puede asegurar que una temperatura de entre 19 y 21ºC es suficiente.

Consejos para el ahorro y la confortabilidad

- Mantener la temperatura de la vivienda a 20ºC, la de los dormitorios puede descender entre 3º y 5ºC.

- La calefacción se ha de encender tras ventilar la casa y cerrar las ventanas. Apagar la calefacción por la noche

- Las válvulas termostáticas en radiadores y los termostatos programadores son soluciones accesibles, fáciles de colocar y su amortización es rápida por el ahorro de energía que supone (entre un 8 y un 13%).

- Reducir la posición del termostato a 15ºC cuando se ausente por unas horas. (La posición “economía” de algunos modelos corresponde a esta temperatura).

- El mantenimiento adecuado de la caldera individual puede suponer un ahorro del 15% de energía.

- El aire contenido en el interior de los radiadores dificulta la transmisión de calor desde el agua caliente al exterior. Es conveniente purgar este aire al menos una vez al año, al inicio de la temporada de calefacción. (En el momento que deje de salir aire y comience a salir agua, habrá terminado la purga).

- No cubrir, tapar o colocar ningún objeto al lado de los radiadores al dificultar la adecuada difusión del aire caliente.

- El tiempo necesario para ventilar una habitación, apertura de ventanas, son 10 minutos,

- Cerrar por las noches persianas y cortinas para evitar pérdidas de calor.