En el momento de su lanzamiento en Reino Unido en el año 2011, el programa de incentivos para energías renovables (más comúnmente conocido como RHI) fue uno de los programas de incentivos pioneros en el mundo.

Pese a que ha sido foco de numerosas críticas a lo largo de los años, actualmente ya podemos afirmar de forma indiscutible que el RHI ha servido para impulsar la industria de energía renovable en Reino Unido, favoreciendo el crecimiento de nuevas técnicas de calentamiento de bajo carbono, como las bombas de calor o la biomasa.

Asimismo, el Gobierno de Reino Unido es de la firme opinión que este programa ha ayudado a impulsar el desarrollo de técnicas de calentamiento de bajo carbono, favoreciendo la transición desde las técnicas convencionales de calentamiento para un gran número de clientes. Se distinguieron dos tipos de programas en función del tipo de cliente: Para uso doméstico, y para uso no doméstico, que abarca a propietarios de viviendas, operarios de edificios comerciales y organismos públicos, incluyendo organizaciones de beneficiencia.

'El RHI se diseñó a fin de permitir acortar la diferencia entre los costes de instalar las energías renovables y los de instalar sistemas de calentamiento convencionales, como calderas de gas'.

La clave de este programa es que se realiza el cobro por kWh de calefacción renovable utilizada (la llamada "tarifa", que varía según la tecnología que se utilice y según la eficiencia de carbono).

A fin de recibir esta ayuda a través del programa RHI Doméstico, los dueños de viviendas deben instalar un sistema de tecnología renovable - calderas y cocinas de biomasa, bombas de calor de fuente de aire y tierra o sistemas de energía solar térmica para calentar sus casas. Una vez realizado este paso, podrán solicitar una ayuda financiera que les permita sufragar las facturas de dichos sistemas. Estas tecnologías deberán ser instaladas por un instalador cualificado y en posesión de la certificación Microgeneration Certification Scheme (MCS), que garantiza que el sistema cumple con determinados estándares y se ha instalado correctamente.

En el caso del programa RHI No doméstico, puesto que suelen contar con mayores espacios, cuentan también con mayor amplitud de opciones de sistemas instalables. Entre ellas destacan: calderas de biogas y biomasa, bombas de calor, sistemas geotérmicos, energía solar térmica, y sistemas CHP (producción combinada de calor y electricidad), así como otros sistemas que utilicen combustibles o fuentes de energía renovable.

En ambos esquemas, se paga una tarifa en función del calor que se haya utilizado. Este valor se mide normalmente a través de un contador de calor, o en el caso de las viviendas domésticas a través del certificado de eficiencia energética de la casa. En los programas domésticos se paga a los propietarios durante siete años, mientras que en el caso de los no domésticos el periodo aumenta hasta los 20 años, a causa de las mayores instalaciones.

En noviembre de 2016, el gobierno anunció una revisión de estos programas para reflejar el continuo desarrollo de estas tecnologías.

'La nueva versión del programa incluye un aumento de los incentivos para la instalación de bombas de calor de fuente de aire, que se han visto incrementados en un 25 %. El Gobierno argumenta este cambio por la mayor importancia que este tipo de sistemas adquirirán a largo plazo en la descarbonatación del calor, sobre todo en el caso de viviendas que no estén conectadas a la red de gas. Este aumento en la tarifa está enfocado a promover la instalación de tecnologías de fuente de aire.

El programa también reconoce la importancia de que las bombas de calor d0e fuente de aire funcionen a su máximo rendimiento. Por ello, promueve la instalación en los sistemas domésticos de medidores inteligentes, a fin de que los propietarios puedan monitorizar el funcionamiento.

Asimismo, el programa doméstico también ha incrementado los pagos por la instalación de sistemas de calderas de biomasa y mantiene los precios de las tecnologías de energía solar térmica, que pueden instalarse solas o en combinación con otros sistemas renovables, como las bombas de calor.

Actualmente, existe un debate abierto sobre la influencia que los pagos ofrecidos por el RHI tienen sobre las personas que deciden instalar un sistema. Hay quien cree que las tecnologías renovables todavía presentan unos plazos de amortización demasiado amplios, pese a las ayudas del RHI, y que lo que se requiere para cambiar el comportamiento de los usuarios es una legislación más estricta, que regule las emisiones de carbono.

'Lo que es indudable es el hecho de que los incentivos de energías renovables han favorecido el desarrollo de tecnologías todavía jóvenes y que las bombas de calor y calderas de biomasa forman parte ahora de un movimiento que en Reino Unido lucha por reducir las emisiones de carbono.