El Gobierno ha publicado un informe en el que se lanza la propuesta de que las bombas de calor desempeñen un papel significativo en el contexto de las políticas relacionadas con la calefacción en Reino Unido. Sin embargo, aún hay una serie de barreras que superar.

A fin de alcanzar los objetivos de 2050 en cuanto a Cambio Climático y mantener el compromiso que Reino Unido contrajo en el marco del Acuerdo de París, será necesario acabar con las emisiones de carbono de los sistemas de producción de calefacción y agua caliente de los edificios de Reino Unido.

El 13 de octubre de 2016, el Comité para el Cambio Climático (CCC) hizo llegar sus recomendaciones al Gobierno inglés mediante una publicación titulada: Próximas medidas para la Política de calefacción en Reino Unido Este informe delineaba la estrategia necesaria para alcanzar los objetivos de cara al año 2050 en materia de reducción de emisiones de carbono, y daba su total aprobación a las bombas de calor, que favorecen la reducción de dichas emisiones. El informe afirma

"La calefacción y el agua caliente constituyen un 40 % del consumo energético total en Reino Unido, y son culpables del 20 % de las emisiones de gas de efecto invernadero. Será necesario, pues, reducir estas emisiones de cara al año 2050 a fin de cumplir con los objetivos de la Ley del Cambio Climático."

El Gobierno debe comenzar a implantar una estrategia más verosímil y una política de descabornización de edificios mucho más estricta.

El informe también establece que:

"Las opciones principales a las que será necesario recurrir para llevar a cabo una descarbonización de edificios en la red de gas durante los años 2030 y 2040 son las bombas de calor y el hidrógeno de baja emisión de carbono.

Sin embargo, este informe también apunta que las políticas anteriores no han conseguido incrementar la aceptación de las bombas de calor, por lo que se trata de un tema que debe tratarse a medio/largo plazo puesto que el hidrógeno de baja emisión de carbono requerirá mucho más desarrollo e inversión.

Las bombas de calor siguen siendo la solución de baja emisión de carbono preferida, sobre todo en edificios no conectados a la red de gas, donde ya ha reemplazado al uso del aceite, gas de petróleo licuado (LPG) o a las calefacciones eléctricas. Asimismo, también es una opción apta para edificios que sí disponen de conexión a la red de gas, de entre los cuales se estima que existen 10 millones de inmuebles aptos para su instalación, y 10 millones más que podrían adaptarse fácilmente con simplemente realizar un aislamiento de las paredes.

'El escenario para alcanzar el quinto presupuesto de carbono incluye la instalación rentable de 1,2 millones de bombas de calor en casas sin conexión a la red de gas, así como un 20 % de calefacción en ámbitos no residenciales de cara al 2030, para los que inicialmente podrían usarse bombas híbridas,'

que, básicamente, son bombas de calor que incluyen una caldera más pequeña, que actúa de calefacción de apoyo en los días más fríos, y sirve para calentar unos grados más el agua caliente doméstica.

El principal desafío al que deberá enfrentarse el sector de las bombas de calor de cara al 2030 será la necesidad de tener que actualizar las redes eléctricas para acomodar la carga eléctrica adicional que supondrá el fin de la combustión de carburantes. Otro reto será la necesidad de coordinar las mejoras en materia de eficiencia energética en las casas, así como la construcción de una industria sólida que actúe de soporte y que despierte la confianza del cliente final como para invertir en su tecnología.

Esperemos que los ministerios y los encargados de redactar las políticas sepan cubrir la brecha que hoy en día existe entre sus aspiraciones y la realidad, aplicando estrategias viables que nos conduzcan a reducir realmente las emisiones y aporten al sector una solidez y consistencia a largo plazo.